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martes, agosto 31, 2004

El fin del verano...

El fin del verano... Posted by Hello


Ya termina.
Ya terminaron el calor y los largos días. El aire hace tiempo que ya huele a hojas marchitas y estas ya comienzan a dejarse ver en el suelo de las avenidas y en los parques.
La gente todavia usa ropa veraniega, pero cuando llegan a la puerta de sus casas por la tarde, ya se frotan los brazos, y se reconfortan en el calor de la vivienda.
Por que lo presienten.
Presienten el frio y la lluvia, que el locutor de la televisión lleva diciendo que caería "en los próximos días" desde hace un mes. La gente del campo presiente estas cosas...y saben que están muy cerca. Que a pesar del calor durante el día, las noches son cada vez mas frias y que aúnque el aíre sea seco, en el horizonte, saliendo desde el cercano mar, se alzan nubes algodonosas semejantes a gigantes bondadosos, pero que ocultan en su interior la terrible maldición del granizo y el aire tempestuoso.
Las fiestas pasaron, y el aire, se encarga de barrer el último confeti que quedo atrapado en las rendijas del suelo. Los ecos de las orquestas se extinguieron de los oidos de la gente, mas dispuesta ahora a escuchar los partes meteorológicos y el sonido del viento en los tejados de sus casas.
Se va guardando casi con disimulo la ropa mas veraniega. Y cada vez se ven a mas personas con discretas camisetas de manga larga, como si se avergonzaran de tener frio.
La oscuridad del invierno se acerca. Y todos lo notan en su cuerpo y en su ánimo.
El ciclo de la noche comienza de nuevo.

martes, agosto 10, 2004

Cueva Maritima

A lo lejos se podía ver como la tormenta arreciaba dejando caer enormes rayos. Todavía estaba lejos y el aire olía a humedad. Dentro de la cueva se estaba fresco y desde ella, podía ver como las nubes cubrian lentamente lo que quedaba de atardecer. Cerca de mi, el mar se mecía tranquilo. Ajeno a la violencia que se estaba desatando en otra parte de el. A mi alrededor, las viejas raices de los arboles del acantilado, dejaban escapar un suave aroma a madera húmeda y unos atrevidos arbustos que se habían colado desde el exterior, aprovechando un eterno rayo de sol, rozaban mis pienas, manchandolas con sus hojas, húmedas de la humedad de la cueva.
Hace mucho calor. Y los dedos de mis pies se reconfortan estrujando la húmeda arena que cubre el suelo de la cueva.
Tal vez sea por la luz que se filtra por las nubes de tormenta, el mar aunque tranquilo, tiene un color amenazantemente oscuro. Pero las olas siguen rompiendo con tranquilidad... como invitandote a entrar entre ellas... Para dejarte llevar hacia dentro, mecido por su eterna canción. Los truenos retumban a lo lejos, y el olor a ozono, es cada vez mas intenso.El aire esta lleno de sal y eléctricidad.
La espuma de una solitaria gran ola que rompe contra las rocas de la entrada, moja mis pies denudos. Es una grata sensación. Salgo de la cueva y tomo el angosto sendero que serpentea acantilado arriba.
Es hora de irse.