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domingo, octubre 24, 2004

The Haunting...

Ningún organismo vivo puede prolongar su existencia durante mucho tiempo en condiciones de realidad absoluta sin perder el juicio; hasta las alondras y las chicharras sueñan según suponen algunos. Hill House, que no era nada cuerda, se levantaba aislada contra el fondo de sus colinas, almacenando oscuridad en su interior; así se había alzado durante ochenta años y podría aguantar otros ochenta. En su interiro las paredes permanecían derechas, los ladrillos encajaban perfectamente y las puertas estaban sensatamente cerradas; el silencio reinaba monótonamente en Hill House, y cualquier cosa que anduviese por ella, caminaba sola.(...)

Shirley Jackson

Esta es sin duda, una de las mejores descripciones que se pueden hacer de una casa encantada. Estas sencillas palabras, nos transminten la sensación de una maldad antigua, oculta entre las paredes de La Casa de la Colina... Un terror que se oculta en las profundas sobras que pueblan la mansión... En fin, un libro muy agradable de leer con un final... bastante predecible, pero con algunas situaciones francamente inquietantes cuando no de puro espanto...
La pelicula a diferencia del libro,es bastante mala... pero de todas maneras, recomiendo su visionado, ya que las imagenes que se dan de la casa son espectaculares...

Un saludo a todos...

jueves, octubre 07, 2004

Los Amaneceres del Vacío

Llegan con sus humildes bolsas deportivas recien compradas, con sus desgarradas bolsas de hipermercado. Con las manos vacías y el corazón atrapado en el recuerdo de un hogar a mil años de distancia. Merodean por las calles, con la mirada baja, silenciosos hasta la desesperación. Esperando.
Todavía no ha amanecido. Las calles, húmedas tras el paso del camión de la limpieza, desprenden el olor acre de la incertidumbre. Las luces de la ciudad, parecen perder poco a poco su intensidad y en el segundo que hay del paso de la noche al día, se estremecen en sus desgastadas chaquetas .Golpean con fuerza el suelo con los pies, para intentar robar así algo de calor al frio cemento.
Un cuerpo cansado de madrugadas que son noches, un cuerpo agotado de tanto recordar como soñaban, mucho tiempo atras, lejos, en sus verdaderos hogares, con un futuro mejor.
Los sueños se desvanecen con el sonido del creciente tráfico y son sustituidos por una ansiedad extraña.
Por una esquina, aparece un maltrecho furgón, no tiene ningún rotulo visible y podría ser de cualquier color bajo la capa de suciedad que lo cubre. Como movídos por un mecanismo oculto, algunos se aproxíman a el. Una puerta se abre. Dentro solo hay oscuridad y una voz sin compasión. Que escupe el valor que le da a la carne. El olor a sudor viejo, se mezcla con el nuevo...
Algunos se alejan. Pero otros, aferrados a sus bolsas, penetran en la oscuridad.
El furgon los engulle y desaparece a poca velocidad. Todavía esta buscando...
Los que se han quedado, siguen buscan su momento. Los minútos pasan, y los que se había refugiado en los portales, en busca de algo de calor, son apartados por soñolientos vecinos. Que miran con apresión sus rostros, sin ver su cara.
Esta vez, es una furgoneta... se van otros... el ciclo dura hasta casi las ocho.
Para los que no ha habído "suerte", el día termina aquí... Vagarán por las calles hasta donde puedan descansar sus doloridos pies e intentar llenar sus vacios estómagos con algo caliente... Los mas afortunados, tendran un catre en un albergue o un piso que tendrán que compartir con tres familias mas. Los menos, un paso subterraneo o una chabola en un descampado.
Muchos de ellos quitarán el envoltorio a sus bocadillos, preparados por ellos mismos o por sus esposas y derramaran amargas lagrimas mientras comen solo la mitad. Por que saben que mañana puede no haber dinero para mas. No piensan en ellos...Curiosamente, muchos piensan en las manos que prepararon esos almuerzos...en su calor y su suavidad... Y en lo que darian para que esas manos pudieran aferrar su alma y transmitirle así algo de su calor y de su bondad. Y los que no tienen a nadie, palpan sus bolsillos en busca de una moneda para el cortado que les ha de durar gran parte del día y se encierran en si mismos... Pero todos ellos se aferran a la esperanza de un nuevo amanecer... Que los llevara a una anónima costrucción en cualquier lugar... tan ajeno a ellos como el fondo del oceano a un pajaro, para trabajar muy duro durante todo el día. Para por la noche, poder recoger algo de dinero de las manos urañas que se lo tienden.
Un pequeño rayo de esperanza de manos de un monstruo.
Y sonrrien, siempre sonrrien.....

Juan Jose.
Un beso a todos...