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lunes, noviembre 22, 2004

Una vez vi...

Hace tiempo, vi algo que me impresiono... Era un sabado , cerca de navidad. En esa epoca intermedia en la que el aire comienza a llenarse de los sonidos y los colores propios ese tiempo tan feliz para algunos. Que no para mi.

Me encontraba en la secciónn de libros de una gran superficie. El centro comercial, se encontraba atestado de gente. Y ese era el unico lugar, en el que se podía estar parado mirando estanterías tranquilamente sin tener que soportar los empujones de la gente, ni andar esquivando sus carros de la compra.

Estaba buscando un buen libro, cuando mis pies y mis manos me llevaron hasta el pasillo central... y allí lo vi. Justo al levantar la vista de un libro del cual no recuerdo el titulo.

Eran un hombre y una mujer. No habia nada especial en ellos. Eran "gente normal".

El pasillo era un río de humanidad. Todos ajetreados, todos ajenos. Y en medio de toda esa turbulencia estaban ellos dos. Eran dos personas tan normales y anonimas para mi, como yo lo sería para ellos. Estaban los dos de pie, abrazados el uno al otro. Ambos lloraban lagrimas silenciosas. No decí­an nada, solo estaban allí­. Consolándose. Ajenos a la turba que los rodeaba. Ajenos a la cacofonia que provenia de decenas de voces.

Mirarlos, era como ver una de esas clasicas imagenes de dos enamorados frente a una puesta de sol. Un imagen casi perfecta en su simplicidad. La gente que los rodeaba, se apartaba de ellos instintivamente. No llegaban ni a verlos. Ni si quiera los rozaban. Era extraño.

Parecí­an estar en medio de una esfera, hecha de un material que no dejara pasar a nadie mas. Un lugar privado para ellos.

Solo estaban abrazados. No como enamorados, si no como dos seres humanos que buscan consuelo y santuario en un semejante muy cercano a ellos tanto en su corazón como en su alma.

Estuve mirando bastante tiempo. Absorto en la delicadeza y en la belleza de aquel acto tan humano y lamentablemente, tan poco frecuente. Al final, baje la vista, azorado. Por que sentí­, que yo era un intruso en ese "su" momento.

Caminé pasillo arriba hasta que los perdí­ de vista... Nunca he vuelto a ver a dos personas abrazandose así, de una forma tan sincera y dulce... Tan desinteresada y amable.

Juan José

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