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jueves, diciembre 30, 2004

Las Pequeñas Cosas...

Hace un rato he vuelto a ver como se ponía el sol tras las montañas. Hoy ha sido un dia de viento y frio. El crepúsculo tenía el pálido esplendor que precede a una hoche de heladas y el caprichoso aire arrastraba las hojas muertas de arboles lejanos. De vez en cuando, en medio de aquel frio, percibía el evocador y reconfortante aroma a leña de olivo, quemandose lentamente en una chimenea, que nada sabe de frio, hielo o vientos cortantes.
Hoy, como muchos otros días, veo como se esconde el sol, como todo, se ralentiza al lento compas que marca el crepúsculo invernal.
Mis ojos se llenan de una pálida luz azul. El cielo, parece no tener estrellas. Salvo una, muy luminosa y pese a ello, incapaz de darle vida al conjunto de matices... Todo parece detenerse, como... esperando. En esos momentos, me imagino como sería todo antes de que nada hubiera. Cuanta paz, que serenidad y armonia en todos los pequeños detalles. Un instante de perfeción. El viento hace danzar a las hojas, con danzas secretas y laboriosas. Los últimos pajaros diurnos, se acurrucan en sus nidos. Lejanas estrellas aparecen salpicadas por el Este.
Que soledad mas absoluta. Que enorme, tranquilo e impasible... vacío.
Cuando ya la oscuridad es total, el cielo aparece infinitamente plagado de estrellas... que brillan con el esplendor y magnificencia acostumbrados... Es fácil perderse en este mar de luces. Y, apesar de ser inalcanzables, muchas veces he tenído en mis manos constelaciones enteras. Pellizcado tenues nebulosas y rozado con los dedos la superficie de vastos oceanos...
Ojalá dispusiera de mas tiempo para observar y disfrutar de los detalles. Por que si hay una verdad suprema es esta. Que en las cosas sencillas y cotidianas, se esconde una belleza tal, que nosotros todavía no somos del todo capaces de apreciarla.

Feliz Año 2005... O eso espero :)

Juan Jose