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miércoles, noviembre 16, 2005

HORAS MUERTAS

Si, os voy a contar algo.
Tenemos tiempo de sobra hasta que me carguen la mercancía.
¿Si alguna vez me ha pasado algo “raro” en la carretera? Pues la verdad, es que si.
Y no, no fue algo como eso que cuentan algunos de la chica que se te aparece en la cuneta y te hace dar un volantazo de cojones para no matarla por segunda vez, no… no fue eso… Al menos no fue así…
Venia yo de hacer un envío desde Hamburgo hasta La Sallex. Y lo cierto, es que estaba cansado de conducir.
Tenía un día de ventaja, ya que había podido entregar los paquetes el día antes de la fecha señalada. Eso me daba la ocasión, de volver a España de una forma mas tranquila. A las dos horas de salir de Hamburgo, empezó a llover a cantaros. Me metí por la autopista AP-7 para ahorrarme los atascos y a los veinte kilómetros llegué a un desvío por obras.
La lluvia caía con tanta fuerza, que apenas podía ver a cincuenta metros del morro del camión. Después de conducir durante cinco minutos por una carretera secundaria llena de baches, me metí de nuevo en la autopista… o eso pensé.
Bueno, lo cierto, es que se hacía la hora de cenar. Así que decidí parar en la primera área de servicio que encontrara. La lluvia seguía cayendo con fuerza, y los limpia parabrisas apenas daban a basto… Vi un cartel, que anunciaba que faltaban mil metros para la entrada a un área de servicio, así que moderé todavía mas mi velocidad y me desvié ligeramente a la derecha.
Se accedía al área por una suave pendiente que desembocaba en un enorme parking para camiones y otro mas pequeño para turismos. Y la verdad, aquello estaba a rebosar.
Esto en un principio no me extrañó, puesto que con el agua que estaba cayendo, era normal que muchos conductores no se atrevieran a continuar su camino bajo la fuerte lluvia.
Encontré un hueco para aparcar, entre un enorme MAC de color amarillo y una autocaravana.
Cogí mi cartera, mi chaqueta impermeable y bajé del camión.
Bajo la fuerte lluvia, me encaminé con paso rápido hacia las luces del restaurante.
Deseaba el calor de un reconfortante plato de sopa caliente, un café y un par de cigarrillos viendo las noticias de la noche…
Tiré de la puerta y fui recibido por una agradable tibieza… y por el silencio mas absoluto.
Desconcertado, miré hacia el aparcamiento. Deberían haber mas de sesenta vehículos, entre coches y camiones. Solo se escuchaba en sonido de la lluvia sobre el tejado y el constante ronroneo de los motores de las cámaras frigoríficas.
Me acerqué al mostrador y miré tras el.
Nadie.
El salón del restaurante, estaba totalmente vacío pero reparé en un detalle que me inquieto sin saber por que. Sobre una mesa con un mantel impoluto había un cenicero. Y en el, un cigarrillo todavía humeante. La boquilla, estaba coloreada por lo que parecía lápiz de labios. Por lo de mas, todo parecía en su sitio. Todo era normal… pero no había nadie.
Muchas veces he visto programas de esos de cámara oculta. Donde gastan bromas de mejor o peor gusto al infortunado de turno. Pues bien. Desde que entre en el local, supe que esto no era una broma. Había algo… no sé, algo… malo.
Algo malo en el ambiente, en la forma en la que estaban desplazadas las sillas de algunas mesas, en la manera en que alguien se había dejado tres bolas por lanzar en una máquina del millón que había cerca de la entrada principal…
Todos los detalles, que al principio me pasaron inadvertidos danzaron en mi cerebro. Aquí había pasado algo malo. No extraño, si no malo… maligno, sería la palabra que podría definirlo.
Entonces lo olí. La nariz se me irritó y los ojos se me llenaron de lágrimas. Apestaba a lo que mis tías en su casa del pueblo tiraban en las esquinas de la casa, para que los perros no orinaran en ellas.
Una de ellas decía que no era solo por los chuchos, si no para alejar a otras malas bestias… que podrían rondar la casa.
Era el mismo olor, pero…como recalentado. Una miasma horrorosa y totalmente fuera de lugar. Y sin embargo, había otros olores mucho mas agradables bajo aquel edor. Rosas, mazapán… incluso canela…
Cada vez mas asustado, fui caminando hacia la salida. A medida que me acercaba, estaba cada vez mas seguro de que estaría cerrada. Que alguien a quien no podía ver, habría cerrado las puertas… para no dejarme salir de allí.
Con las manos temblando, empujé la puerta…
Y salí a la lluvia…
El parking esta sumido en tinieblas. Las luces estaban apagadas, y el parking solo estab iluminado por el resplandor del restaurante. De todas maneras, mi camión no estaba muy lejos y lo podía ver desde donde me encontraba. Avancé por las filas de coches sin mirar atrás. Intentaba mantener la mirada fija en mi vehículo.
El cielo se rasgó con un relámpago cuando estaba a menos de cinco metros de mi camión, el repentino resplandor, me hizo mirar hacia la derecha, medio deslumbrado.
Entonces, cuando se me aclaró la visión, pude ver los coches.
Había gente en su interior. Me miraban.
Me quede helado. Sin poder moverme de donde estaba y sin que me importara la lluvia que se me filtraba por la espalda.
Por las enormes ventanas del restaurante, podía ver a una multitud agolpada tras los cristales.
Mirándome. Sin moverse.
Entonces, mis pies reaccionaron. Me di la vuelta y literalmente, salte dentro de mi camión.
Puse el seguro en las puertas. Y entonces, sin saber por que, supe, que si encendía las luces del camión, tal vez nunca saliera de ese sitio con vida. No se, mas que presentimiento, fue una certeza.
Siguiendo mi instinto, avance lentamente entre las filas de coches aparcados.
Podía ver como la gente de los coches, movía la cabeza para seguir mis movimientos.
No lo creeréis, pero había mas coches de los que me habían parecido en un principio.
Tardé casi veinte minutos en encontrar la salida del parking. Aquello era enorme. Mas de lo que me había parecido cuando llegué.
Solo podía guiarme en la oscuridad con la luz de los relámpagos y con un extraño fulgor azulado que provenía de la niebla que cubría el suelo.
Por fin. Vi la salida. Subí por la rampa y a unos doscientos metros, me incorporé a la autopista. Entonces, encendí los faros.
Puede que los encendiera demasiado pronto, por que lo que vi. Todavía me cuesta creerlo. Pero lo vi.
Circulaba por un túnel de niebla. Y entre la niebla que envolvía la autopista se formaban cuerpos y rostros. Unos enormes y otros pequeños. Todos parecían aullar antes de fundirse en otros nuevos.
Entonces, cerré los ojos, y aferré con fuerza el volante. En ese momento, sentí como el asfalto de la autopista, cambiaba bajo las ruedas del camión. Era como si flotara.
Un tremendo bocinazo tras de mí, me los hizo abrir de nuevo.
Dolor.
Estaba aprisionado en la cabina del camión. Ante mí, pude ver varias columnas de humo. Un accidente en cadena.
Tardaron casi una hora en sacarme, prácticamente ileso del amasijo de hierros de mi camión.
El cinturón y el airbag, me habían salvado.
Eso, y que después de embestirme por detrás un camión cisterna lleno de cereal, en vez de estrellarme contra el vehículo que tenía delante. Mi camión salió despedido hacia el arcén. Donde volcó parcialmente.
Pero ahora viene lo extraño de veras. Lo que me ha estado quitando el sueño muchas noches y lo que ha hecho que jamás me duerma al volante.
En ese accidente murieron mas de cien personas, y se vieron involucrados ciento veinte vehículos.
Poco tiempo después, pude hablar con varios supervivientes. Todos contaban historias trágicas. De seres queridos muertos entre los coches aplastados. De dolor y perdidas irreparables. Pero uno de ellos, me contó que durante el tiempo que estuvo aprisionado en su coche, soñó.
Soñó con un lugar. Un área de servicio en la que no había nadie. Me contó que fumo un cigarrillo mientras esperaba… algo… Entonces lo despertaron los golpes de los bomberos al tratar de sacarlo del coche y el dolo sustituyó al sueño.
Eso me dio mucho miedo… las manos me temblaban cuando lo contaba. Pero yo no dije nada. Creo que hice bien. No se por que.
Solo el pensar por donde caminé esa noche, hace que se me pongan los pelos de punta. Han pasado tres años de eso. Podéis creerlo o no. No me importa.
Queríais una historia rara. Aquí la tenéis…







domingo, noviembre 13, 2005

Abandomoviez

Muy buenas. Estoy Publicando varias de mis historias en esta pagina web. http://www.abandomoviez.net/index2.php .
Esta pagina me encanta. Están comentadas casi todas las películas que no me dejavan ver de pequeño.
Mis historias se publican en el foro relatos. Para acceder a el, hay que registrarse. La verdad, es que merece la pena.
Gran pagina.

sábado, octubre 22, 2005

Exitus

Al principio solo fueron unos cuantos casos aislados. En lugares lejanos y en su mayoría de nombre casi impronunciable. Nadie hizo demasiado caso a las pequeñas notas que salían en las revistas sensacionalistas, que igual hablaban de ovnis y del yeti como de las infidelidades de alguna estrella del pop con su vecina adolescente y posiblemente de origen marciano. Lo cierto es que no nos lo tomamos en serio. Nadie lo hizo. Joder, algunos todavía no se lo creían cuando los 40 Principales dejaron de poner música (es un decir), para dar solo los boletines de avisos del gobierno. Yo creo que cuando una emisora como esa, deja de poner sus canciones ñoñas, es que la cosa esta muy, muy jodida. Pero algunos empezamos, tal vez de forma inconsciente, a comprar comida de mas cuando se íbamos al hipermercado. En un mes, no se escuchó nada mas sobre el tema. En ningún lado. Durante ese tiempo, el invierno terminó de forma abrupta. Como el matón que deja de pegarle a su victima y se asusta y se larga, cuando descubre que esta ha dejado de respirar. Fue un invierno muy duro. Incluso nevó en el pueblo, donde hacía cincuenta y dos años que no caía un solo copo de nieve. La primavera entró de forma gloriosa. Fue sorprendente y muy hermoso. Todo parecía como recién lavado, como nuevo… Incluso el viejo Sopps, que regía la gasolinera con mano de hierro, se dignaba en mostrar sus sonrosadas encías y su único diente, en una media sonrisa. Algo poco frecuente, si señor. Y con la primavera, llegaron las noticias. Esta vez todos sabíamos donde esta el sitio del que hablaban. Paris. Francia. Nos quedamos pegados a las televisiones mirando las noticias. Fue tremendo. Toda la morgue del L´Hôpital de les Martyrs se puso en pie. En la televisión, salía un gendarme hablando de forma nerviosa frente a la entrada principal del hospital. La traducción era dubitativa y confusa… y no nos enteramos bien. La noticia era en directo y toda parecía muy caótico. Entonces apareció la primera de esas cosas, es decir, el primer muerto viviente que vimos todos en nuestra vida. Era una mujer, o lo había sido, estaba… deshilachada, por decirlo de alguna manera… de su cuerpo… bueno… tenia las tripas colgando. Salió por la puerta principal repartiendo mordiscos y trozos de si misma a quienes intentaban detenerla. El gendarme salió del plano de la camara y segundos después se escuchó un disparo. Nos quedamos boquiabiertos viendo como los sesos de la mujer, salían como un surtidor de su cráneo y se estampaban parte contra el suelo y parte contra un sorprendido primero e histérico después enfermero… Eso si que era televisión en directo… La conexión se corto. Los locutores de las noticias se quedaron mirando fijamente a la cámara como si los hubieran pillado fornicando. Luego continuaron como si nada hubiera pasado. Dijeron que “retomarían la conexión en breves momentos”, pero no lo hicieron. Durante tres días de confusas noticias, se nos dijo, que estaba pasando lo mismo por toda Europa y que ya había algunos casos en América… Hasta en Portugal. Joder, allí se habían merendado todo un autobús de pensionistas lusos… Los muertos se estaban levantando… por todas partes. Durante varios días la televisión se llenó de videos de esas cosas. Atacando un supermercado repleto de gente, siendo abatidos a tiros por el ejercito… pero el que mas me impacto fue ese en el que salía una enorme pira hecha de cuerpos que se estremecían y retorcían mientras eran consumidos por las llamas… ese video no me dejó dormir durante días…. Estaba pasando por todo el mundo. Se levantaban de sus putas tumbas y la emprendían a mordiscos con los vivos. Y no solo les mordían, se los comían… como quien se come una manzana de caramelo. Algo sencillo. No había mas lugar a explicaciones. Algunos habíamos visto viejas películas de zombis y ya conocíamos las “reglas”… y lo que es mas importante… lo que había de venir. Luego empezó en España. Empezó aquí, creo que fue el primer caso. En mi pueblo. Un chico joven del pueblo, se mató en un accidente en una fábrica. Estaba pasando cables de una instalación eléctrica por unas vigas, a trece metros del suelo, cuando resbaló de la plataforma elevadora en la que se encontraba. No había puesto el pasador de seguridad de la barandilla, y esta se abrió cuando todo su peso quedó apoyado en ella. Se rompió el cuello y se le aplastó el tórax. Una muerte trágica… En los pueblos pequeños, todos nos conocemos. Prácticamente todo el mundo estaba en la iglesia, a pesar del calor. Todos conocíamos de forma directa o indirecta a ese muchacho o a sus familiares… Sus amigos lo llevaron a hombros desde su casa hasta el altar. Una buena tirada, donde, a pesar del calor y lo duro del momento, ni uno de ellos flaqueó. Todo fue muy emotivo, la verdad. Terminó la ceremonia y lo volvieron a coger para llevarlo hasta el coche fúnebre que lo llevaría hasta el cementerio, que distaba del pueblo unos dos kilómetros. Entonces, a mitad de la nave central de la iglesia y en medio de un respetuoso silencio. Se escucho un fuerte golpe. Los muchachos que llevaban al difunto, se quedaron parados. Mas bien diría, helados. Y haciendo pocas ceremonias, dejaron caer el féretro al suelo. Al tiempo que se alejaban de él, pálidos como y nunca mejor dicho, un muerto. En la iglesia no se movía una mota de polvo. Se escucho otro golpe y la tapa del ataúd se movió. Luego ocurrió algo, que los que estábamos cerca, debimos haber previsto. La mujer del difunto, una chica encantadora a la qaue todos conocíamos, se lanzó sobre el ataúd y llorando histérica, manoteo la tapa del féretro y esta, tras otro fuerte golpe desde dentro, se abrió. La gente salió de pronto de su parálisis y se lanzó de golpe hacia las salidas. Pero yo me quede lo justo para ver como la joven esposa abrazaba entre gritos, no se si de pena o de terror a lo que salió de dentro de la caja… Eso, le mordió en el cuello y la estrujo contra su cuerpo muerto, mientras ella, ahora, se debatía por liberarse. No me quedé a averiguar si lo conseguía. Fui un cobarde, pero ¿qué podía hacer? Después de eso. Nos encerramos en casa. Hicimos lo que nunca debimos hacer. Nos aislamos los unos de los otros. Si que es verdad, que en los primeros días de la “crisis”se formaron algunos grupos de hombres que salieron a “defender y proteger” el pueblo. Incluso algunos se arriesgaron a traer provisiones para sus casas. Pero pronto volvieron, diezmados y aterrorizados, cuando no lo hicieron arrastrando sus muertos pies por la vacías calles del pueblo. Así que hicimos lo único que pudimos hacer. Ver la televisión. Las emisiones en directo duraron apenas cuatro días. Luego fueron sustituidas por los boletines de emergencia del gobierno. Todas las emisoras de radio emitían las mismas noticias. Esas, esas cosas, estaban por todas partes… Hablábamos por teléfono entre nosotros, pero a la semana y media, las líneas terrestres se cortaron. La luz duró menos. Seis días. Móviles…nada, fuera. La comida empezó a escasear hace tres semanas… algún día tendré que salir. En el garaje tengo mi coche, a Dios gracias con el depósito casi lleno. Tengo mucho miedo por que no se si me dará tiempo a abrir la puerta del garaje… antes de que esas cosas se metan dentro de mi casa. Si fallo no habrá vuelta atrás. Desde mi terraza, he visto a algunos de mis amigos y a uno de mis vecinos… Creo que tienen alguna especie de memoria que los atrae a un lugar en concreto… El otro día, vi a una de esas cosas intentar abrir la puerta de un coche… parecía un gesto de lo mas normal y fluido… como si…recordara algo… Ya hace cuatro días que no veo a nadie con vida. El último, fue a Samuel, el vecino del octavo adosado. Salió a la terraza. Me saludó y sin decir nada mas, se metió de nuevo en su casa. Estaba muy delgado. Por la noche escuche un disparo… Ya no salgo ni al jardín. El olor es demasiado fuerte. Supongo que quedará alguien mas que yo, vivo en el pueblo. Pero ni los veo ni los oigo. Si al menos tuviera un arma… tal vez tuviera una oportunidad para escapar o para morir fácil y rápidamente. Me asusta el silencio en el que esta sumido el pueblo. Esas malditas cosas no emiten ningún sonido. Eso me da miedo. Solo, de vez en cuando algún débil lamento… o algo que suena a eso… Si raciono lo que me queda podré aguantar casi dos semanas… después de eso…. No se…
Continuara (o no…)
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Las peliculas de zombis siempre me han gustado a rabiar. Este cuento es un pequeño homenaje a todas esas peliculas y a todos esos cuentos sobre muertos vivientes que tanto me han asustado y que tan buenos ratos me han dado. Recomendación. Leed un cuento de Stephen King llamado "Parto en Casa" es muy bueno... Un abrazo y buenas noches a todos.

viernes, octubre 14, 2005

NUBES ROJAS

¿Qué quiere que le diga? Sé lo que vi. Y por mucho que su compañero se esfuerce en hacer el papel de poli malo. Dando esas largas chupadas a esa basura que el llama cigarrillo, no cambiare mi declaración.
Yo no los mate.
No desespere agente y dígale a su compañero que eso que fuma lo matara todavía más rápido que eso… que eso que vi.
Créame. En este sitio estamos a salvo. Mientras no salgamos de la ciudad estaremos a salvo. ¿Hay algún parque cerca? El furgón no tenía ventanas y no pude verlo.
Mejor. Así tendremos mas tiempo. Por que no lo dude, agente. Al final vendrán.
Han comido, por que creo que se los han comido ¿sabe?... y creo que les gustamos…
¿Saben? Lo mejor que pueden hacer es soltarme. E ir a casa a proteger a sus familias. Por que les aseguro, que cuando llegue la mañana van a tener mucho trabajo. Eso, si no empiezan esta misma noche a tenerlo.
Pero lo cierto es que lo dudo.
¿Saben por que? Por que creo que necesitan la luz del sol. Toda la vida la han necesitado…Dios quiera que así sea. Al menos podríamos intentar matarlos por la noche.
No, no estoy loco. Y no me gusta que se rían de mí. Así que dígale al capullo de su amigo que deje de hacerlo…
¿Te crees muy valiente, estúpido? ¿Pegarme te ha hecho sentir mejor? Yo no soy un asesino. Pero a ti te mataría gustoso…
Si, ya me calmo. Pero que no se me acerque  ese bruto…
¿Otra vez? ¿Quiere comprobar si cambio algo de mi historia para pillarme? Eso lo ví en una película…
De a cuerdo. Se lo volveré a contar.¿Que mas da?
Llegamos a la finca sobre las ocho y media de esta mañana. Como ayer llovió esa mierda de lluvia sucia, que viene de a saber que lugar del maldito desierto. No pudimos trabajar hasta pasadas las once. Cerca de la una del medio día, nos disponíamos irnos a comer cuando paso… y pasó rápido…
De una de las hileras de árboles salio un grito. Todos fuimos a ver. Era el hijo de Juan. Estaba en el suelo y tenía el pie enredado en una raíz. Su cara… nunca he visto a nadie tan pálido…
En un primer momento, pensé que se había caído al enredársele el pie en la raíz. Nos acercamos a levantarlo y entonces… joder. Entonces la raíz se movió, se deslizó sobre la pierna del chico como una serpiente y se hundió en la tierra junto con media pierna del chaval…
La pierna se rompió con un sonido seco y puede ver como un trozo de hueso asomaba por el muslo, el chico gritaba a mas no poder, y los ojos… parecía como si se le fueran a salir de la cabeza…
Todos tiramos de él. Lo cogimos de los brazos y tiramos con todas nuestras fuerzas… Una segunda raíz salió del suelo. Justo a su lado. Lo pilló por el pecho y al hundirlo en el suelo, literalmente, lo partió en dos… El suelo empezó a hervir como un nido de gusanos…Había cosas, cosas que se deslizaban bajo el suelo…
Si, ya sé que no me creen, creen que me cargué a mis seis compañeros ¿no?...
Pues no. Lo único que hice fue… y que Dios me perdone fue correr. Correr hacia el camino. No miré atrás. Escuchaba extraños ruido… Como de madera al romperse. Y gritos… Cuando llegué al camino. Me di la vuelta y ví a mi compañero de tira como salía del huerto tras de mí. Y lo juro por Dios. Uno de los árboles pareció abalanzarse sobre él… Las ramas del árbol se abrieron… como para darle un abrazo… Y las ramas, oh… Dios… lo atravesaron como si fuera de paja… Su sangre me salpicó…  Era mi amigo ¿saben? ¡Coño! Hasta fui a su boda…
Bueno, me metí en mi coche y salí pitando de allí…
Lo de mas ya lo saben… ¿no? Al llegar a la carretera me di de narices con un coche de la policía forestal… Ellos me detuvieron y les avisaron a ustedes… Lo de mas ya lo saben… Les juro que es la verdad…
Por favor dejen que me vaya a casa… Yo no he hecho nada… Solo quiero sobrevivir y estar junto a los míos… Por el amor de Dios… Esto va  a ser grande y quiero estar junto a mi gente…
Gracias. No soy un tipo que llore con facilidad… pero es que estoy muy asustado y…
¿Qué ocurre capitán?
Si espero ¿Dónde puedo irme si estoy esposado a esta puta mesa?
Se lo dije. ¿Así que no han vuelto? ¿No?
Les dije a los forestales que no fueran allí.
¿Enviaron mas gente? Locos, les advertí, les dije que no fueran…
Creo que ha sido ese polvo rojo que había en los árboles ¿sabe? No sé, tengo ese presentimiento. Los árboles, cuando nos pusimos a trabajar, olían como a viejo… Y el polvo tenía un tacto aceitoso… Había algo malo allí, a nuestro alrededor, y no nos dimos cuentas hasta… ¿Dónde va su compañero?
Ahora que el poli malo ha salido…
¿Me puede dar un poco de agua? Gracias… Usted no parece nervioso… Eso está bien. Si, es una historia increíble, pero le juro que es verdad.
Yo no mataría a una mosca.
Si, he dicho que mataría a su compañero… pero con hacerle lo mismo que me ha hecho a mí me conformaría… Supongo que es cuestión de tiempo que empiecen a pasar cosas…
¿Qué cosas? Ya sabe. Que nos ataquen... como nos pasó a nosotros.
¿Qué es ese ruido? ¡Oh Dios suélteme!… quíteme las esposas… No me deje aquí en la oscuridad. Hijo de puta.
Se lo dije… Han venido… Suélteme…¿de que me servirá un arma? ¿Ahora me cree? Mire eso capitán. Busquemos un coche y larguemos de aquí… Mientras podamos. Vallamos a casa… mientras podamos.

Los árboles de la avenida en la que estaba la comisaría, eran unos enormes y viejos olmos. De largas y gruesas ramas.
Estas, pronto se tiñeron de rojo y se cubrieron de despojos humanos, que lucían como grotescos adornos de un árbol de navidad macabro…. Alrededor de la ciudad, la noche se llenó del sonido de las raíces al desprenderse de la tierra, de la madera al retorcerse y de las hojas de los árboles, susurrando entre sí.
La luz del amanecer iluminó de rojo unas densas nubes bajas que venían del mar.
Los ejércitos formaron en apretadas filas. Para no dejar escapar a ningún enemigo.

Dentro de poco llovería…

FIN


miércoles, octubre 05, 2005

DONDE RESIDE EL AMOR

Se acerca moviendo con gracia natural, sus delicadas formas por la calle. Avanza entre la multitud que siembra la calle con la suavidad del trigo al ser mecido por el viento. En sus labios la sombra de una sonrisa y en sus ojos el brillo de una promesa. Algunos hombres levantan los ojos de sus cansadas vidas y al mirarla, por un instante creen de nuevo en aquello que dieron por perdido.
El discreto, pero elegante vestido, se ajusta ligeramente a sus caderas y le da al conjunto de su cuerpo el movimiento ondulante de la superficie del mar.
Su cabello se derrama sobre su espalda y sus hombros, como un manto de alas de cuervo.
La mujer se detiene y observa a la multitud que la rodea. Que pasa a su lado sin detenerse, con la monotonía y la impersonalidad de la estática.
Busca entre caras anónimas algo conocido, algo que ella espera y desea. Alguien sin nombre se detiene tras ella y la llama por uno de sus muchos nombres. Ella se da la vuelta con suavidad y, al verlo sonríe.
El la toma de la mano y la guía como a una ciega hacia un oscuro portal. Ella se deja llevar y sonríe como una novia el día de su boda.
Un recibidor mal iluminado, que lleva a una escalera que cruje de forma amenazadora bajo sus pies los lleva frente a una puerta cerrada con llave.
En la voz de él hay urgencia y ansia. Ella saca una fina llave dorada de la dulce curva de su cuello y con un elegante giro de muñeca abre la puerta.
Ella no dice una sola palabra, el la conduce a la penumbra de la habitación y con sus fuertes manos desliza el vestido por sus suaves hombros. La tela se derrama por su cuerpo con un susurro. Ella luce esplendorosa, en toda su desnudez, en medio de una habitación en la que solo hay una cama y un espejo empotrado en la pared. El se desnuda presuroso y la conduce hacía la cama. Y le hace el amor. Ella lo besa y el entre sorprendido y excitado le corresponde con la misma pasión.
Los dos yacen sudorosos y agotados entre las arrugadas sabanas. Ella le acaricia el velludo pecho con ternura. El la mira y una esperanza, como una luminosa semilla se forja en su corazón, la mira con intensidad. Y en la penumbra de la habitación se da cuenta que ella ya lo esta mirando con la misma intensidad.
Ella le susurra al oído.
¿Me amas?
El parece pensarlo y durante un segundo siente que en verdad la ama. Pero antes de decirle que no, que su amor es imposible y que nuca podrá amarla.
Ella ya le ha desgarrado el pecho con un terrible crujido de carne y huesos rotos. La sangre salpica las paredes y empapa el colchón… Ella busca con frenesí con sus delicadas manos entre el amasijo roto de vísceras, en busca de la carne mas preciada. La siente palpitar en sus últimos espasmos. El hombre gorgotea su último aliento en grandes y rojas burbujas.
Ya tiene el preciado músculo… lo lleva a sus labios. Sus pequeños y blancos dientes, desgarran con ansia la carne y absorben el preciado fluido…
Y no… no esta… su fina boca se tuerce en un mohín, casi infantil, de decepción. Con una mano, rebusca de forma metódica entre los despojos del hombre durante varios minutos. No esta.
Se levanta de ruina que yace en la cama al tiempo que su carne se funde y cae al suelo. Dejando ver el espanto de su verdadera piel, llena de púas, llagas y terribles escamas de bordes aserrados. Ya nada queda de la hermosa mujer.
El ser, mira hacia el espejo y en un idioma olvidado por los hombres por lo terrible de su origen. Murmura hacia su reflejo…
“No esta aquí”
La superficie del espejo. Ondula…  se cubre de una escarcha movediza que desprende un terrible olor a muerte y desolación. Que la criatura no percibe, pero que fácilmente podría matar a un ser humano.
Una voz sin emoción, surge del lechoso espejo.

“Hay que seguir buscando”
“Una vez encontremos la llama de amor”
“Cuando conozcamos donde se origina”
“Controlaremos ese órgano/lugar”
“Y nos encargaremos de que ya nunca y por siempre jamás”
“Se encienda ese sentimiento en los corazones de los hombres”
“Entonces marcharemos sobre la tierra”
“Junto a los que han sido marcados”
“Puedes retirarte”

La habitación quedó en penumbra, si es que alguna vez hubo alguna luz en ella.
El chico bajó las escaleras con paso rápido. Una sonrisa en los labios y una ramo de rosas perfectas en la mano.
En la calle el ruido de la multitud llena el cálido aire de principios de verano.
Hay promesas y hay esperanzas en todas partes. Las mujeres miran a ese chico tan elegante y guapo…con un precioso ramo de rosas, rojas como la pasión y espinosas como el deseo.
¿Hay posibilidades? Se preguntan.
Pero la pregunta mas importante es… ¿Dónde reside el amor?


jueves, septiembre 22, 2005

El Cuervo...














… y dijeron que fue por la pena.
Que no soportó la perdida de aquello que una vez amó. Y que cuando vio sus manos vacías de su pelo y su boca seca de sus besos. Enterró su alma junto al cuerpo amado. Ya que el alma de su amor se encontraba mas allá del infinito y oscuro cielo.
Mientras caía dejó de sentir dolor. Solo veía los tristes ojos de ella fijos en los suyos. Mientras la vida se escapaba de su cuerpo con un suspiro y un extrañamente calido aliento.
Atrás quedaron los gritos, las crueles risas y la brutalidad.
Solo era capaz de sentir el dolor de la perdida. Ajeno a sus propias heridas. Mientras se precipitaba hacia el suelo. Hacia su grotesco final.
¿Quién?
¿Por qué?
Las preguntas aparecieron ante sus ojos. Hechas de fuego e ira. Bañadas en el embriagador veneno de la venganza.
¿Quién le había robado aquello que más amaba?
¿Por qué? Eso ya no importaba.

…dijeron que en el último segundo antes de que su cráneo se aplastara contra el suelo y sus huesos se quebrarán, vio al pájaro…

Y aquello que deseaba, se cumpliría. ¿Y después? El final del dolor. El final de los recuerdos erizados de sufrimiento y de lágrimas de impotencia.

… su cuerpo roto, fue enterrado discretamente, junto al de su amada. Unidos al final y para siempre en cuerpo...

Que no en alma. Ya que la suya. Dotada de una nueva y desconocida energía. Reparó sus huesos, pego su carne y lleno los vacíos de algo mas negro y viejo que la oscuridad mas profunda de la noche.

… como si algo hubiera salido de debajo… si, pero estaban los dos cuerpos… eso era lo raro…

Al ponerse de pie, sintió la nueva fuerza que lo poseía. Sintió lo nueva y especial que era su carne. Dio un terrible grito, que estremeció al cielo y desgarró las nubes.
La lluvia se precipitó desde las alturas… El cuervo voló sobre los tejados.
Y el. El preparó su venganza…

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Este es un pequeño tributo a la maravillosa obra de James O'Barr. Que fue llevada al cine en 1994 por el genial director Alex Proyas. Decir solamente que la tristeza que transmiten los comics es sobrecogedora. Una triste y hermosa historia.

Juan José
(Escudando a Lorena McKennitt – Dante´s Prayer)

martes, septiembre 13, 2005

UNA DE MUERTOS...


Bien. Ya se ha estrenado La Tierra de los Muertos Vivientes . Esto me trae a la memoria cierta conversación sostenida con algunos de mis amigos sobre las películas de zombis. Concretamente, sobre El Amanecer de Los Muertos . Bien, uno de ellos (¿sabes quien Xiqui?) decía que no le gustaba la película por un motivo en concreto. ¿Cual es el motivo? ¿La sangre? ¿La Violencia? ¿El mensaje judeo masónico integrista neozelandés? Pues no. No le gustaba la película por… (Es que veras, no me gusta la película por que no sabes de donde vienen los zombis…(siq)) Que cojones. ¿De donde van a venir? Pues de la jodida tumba. (…hombre ya pero como no sabes por que se levantan y se meriendan a los vivos, no tiene gracia…(siq)) Armándome de paciencia le respondí

Vale, no se sabe de donde vienen, pero… hay esta la gracia. Veras. Lo que da miedo de esta película. Aparte de los zombis, claro esta. Es que nadie sabe por que ocurre todo eso. La realidad, la normalidad cotidiana, se rompe en mil pedazos al irrumpir en ella de una forma brutal algo horrible e inimaginable. Esto se refleja magistralmente en la película justo en el momento en el que un reloj cambia de hora.

Ese es el verdadero horror de la película. Su lifemotive. El film no hace mas que mostrarnos como unas personas anónimas, que no se conocían en absoluto hasta hace unas horas, acaban luchando (y muriendo) codo con codo. Frente a algo, que no pueden explicar. Y que sin embargo, provoca en ellos un miedo visceral a la vez que una fascinación malsana.

Si en vez de zombis fueran lagartos (léase velociraptores o cualquier otro lagarto con mala baba y un tamaño considerable) la película no daría tanto miedo. Ya que un bicho semejante, que respira y puede morir, cuando se elimina no se vuelve a levantar. Eso como todos sabemos, no ocurre con los zombis (que ya son fiambres) si no se les da en la CPU :-) (por no decir sesos)…

Para terminar. Para gustos colores. Amén.

Juan José


    

viernes, agosto 19, 2005

Dos Cosas

Bueno. Hoy como estoy algo pocho. Dos pequeñas joyas. Algo tétricas, eso si. Pero en fin. Entre que estoy enfermo y que me estoy dejando el tabaco (Y todo tiene relación). Parezco un espectro.
Comencemos…
Dulces sueños a todos.


¿Qué buscas, viejo amigo?
Después de tantos años, ¿a que vienes?
Con sueños que albergaste
Bajo cielos ajenos
Muy lejos de tu tierra.

George Seferis
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El descenso.
Hecho de desesperaciones
Y sin logros.
Realiza un nuevo despertar:
Que es un reverso de la desesperación.
Por lo que no podemos lograr, lo que se niega al amor,
Lo que hemos perdido en la anticipación…
Sigue un descenso, infinito e indestructible.

William Carlos Williams

Juan Jose...

sábado, julio 09, 2005

El Fin de la Luz

Posted by Picasa
Nos movemos entre tinieblas. Arañando con uñas rotas una realidad que nos es las mas de las veces ajena. Reptando como alimañas, por viejas galerías en las que podemos ver a nuestro paso, los restos que dejaron otros en su camino hacia lo que creían que era la salida del túnel en el que se habían convertido sus vidas. Hay de todo. Sueños efímeros que brillan como diamantes falsos, incrustados en las paredes de insondables pozos. Deseos que flotan en el aire con el aroma desesperanzado del otoño. Desengaños transformados en pequeñas estalagmitas, que arañan con sus afiladas aristas nuestras manos y nuestra débil esperanza.
Y pasan los años, arrastrándonos. Sin ver nunca la luz y sin ver los árboles que llenan el bosque. Apretamos los dientes y secamos el sudor que se nos mete en los ojos y nos corre por la encorvada espalda. Conscientes de que hay algo mas. Algo luminoso a la vista y dulce al sabor. Suave al tacto y fragante al olfato. Algo que, por el destino, por Dios, por que nos lo negaron, o simplemente, por que si. Se nos muestra a lo lejos, pero que siempre se nos es negado con una sonrisa cínica por los que dicen, estar pon encima de nosotros.
Hora es ya de que los gusanos de las tinieblas, nos alcemos contra esa luz. Adoptemos una conciencia de grupo y una vez hecho eso. En terrible armonía horademos los cimientos que sustentan esa luminosa mentira. Por que nosotros somos la desesperanza. La eterna oscuridad de los que nada tienen. Los que a nada tememos, por que… Nosotros somos el miedo…

--- Creo que esta noche lo he bordao--- J

miércoles, junio 15, 2005

Deseos.

-Veras querido amigo. Una de las cosas que más dolor nos causa y nos esclaviza, son nuestros deseos. Lo que deseamos nos hace sufrir. Las más de las veces hace que al final, los medios no justifiquen el fin.
Conozco mucha gente que se ha pasado los mejores años de su vida deseando cosas. Amargándose y haciendo sufrir a los demás por no tenerlas. Haciendo locuras solo para estar un poco mas… cerca de sus deseos. Lo cierto es que en la inmensa mayoría de los casos no han conseguido lo que se proponían. Y cuando se han querido dar cuenta de que lo que sus corazones deseaban, no era mas que una imagen de su propia debilidad. Han mirado a su alrededor y solo han visto las pocas cenizas que quedaban de las cosas que sacrificaron. Que ya no volverán por que ellos las mataron.
- Pero en algunos casos merece la pena ¿no?
- No, creo que nunca merece la pena sacrificar nada por un deseo. Los deseos son cosas peligrosas y muy dadas a concesiones pírricas. Lo cierto es que no conozco a nadie que haya obtenido aquello que deseó con todas sus fuerzas, en muchos casos durante toda su vida. A lo sumo, un triunfo a medias. Tan insatisfactorio como un lienzo en blanco y tan inútil como una pintura incolora.
Es un pensamiento budista. Aquello que posees terminara por poseerte. Y lo que has deseado, cuando lo obtengas te amargará en la boca.
-¿Entonces no deberíamos desear nada? ¿Qué aspiraciones tendríamos entonces?
- Veras, desear en si, no es malo, como pensamiento. Pero se convierte en un monstruo peligroso cuando comenzamos a perseguir aquello que deseamos. Cuando nuestra vida y nuestro entorno, esta condicionado por aquello que no tenemos.
En cuando a nuestras aspiraciones. Podemos aspirar a todo lo que nos ofrezca la vida. Tener ilusiones. Y sueños.
Lo que no podemos ni debemos hacer es mirar hacía la cima de la montaña, sin haber visto antes su base y los caminos que deberíamos seguir para llegar a la cumbre.
Para poder decidir desde el principio, si en verdad merece la pena andar esos caminos aún a riesgo de perder en ellos nuestra virtud de seres humanos.
Un abrazo.

Juan Jose.

domingo, febrero 20, 2005

LA CASA DE LAS SOMBRAS

La casa, esta silenciosa. Hay un silencio grave sobre todas las cosas. Como un pesar jamás pronunciado. Similar a la lenta y errática cadencia de un corazón agonizante.
Fuera, tras las pesadas cortinas que ciegan las ventanas selladas desde el exterior, luce un brillante sol de julio.
Hace calor, y en el cercano parque, los niños juegan con los frescos chorros de agua de la fuente. Se extienden manteles sobre la fresca hierba…
Fuera todo es luz. Pero el interior de la casa, permanece oscuro e inexplicablemente frío. Incluso las partículas de polvo que flotan en los desvaídos rayos de sol que se filtran por las tejas rotas permanecen inmóviles. Expectantes.
Hace años que la casa fue cerrada. Se clavaron las puertas a sus marcos. Las ventanas fueron tapadas con pesados paneles de madera aglomerada que se inflaron con las primeras lluvias de otoño. Su puerta principal, fue cerrada con dos cerraduras, y arrojaron después a un pozo anónimo, las llaves que las abrían.
Algunas noches, en la oscuridad de la casa algo cambia en su interior. No hay nadie ni nada que pueda oler el tenue aroma a manzanas asadas que sale de oxidado y frío horno de la cocina. Nadie que pueda oír, el sonido de una gota de agua desprendida de un grifo largo tiempo seco, en una bañera que ni siquiera existe.
Nadie que pueda oír los crujidos de la escalera que lleva a la buhardilla, cuando unos pies invisibles pasan por encima de los carcomidos escalones.
Cosas todas ellas, recuerdos atrapados en el interior de la casa, como autómatas en un circo mecánico. Condenados por siempre a repetir los mismos movimientos.
Los que conocen las terribles historias de la casa, procuran no acercarse a ella ni mirar demasiado en su dirección. Incluso algunos fingen haberla olvidado.
Nadie se atrevió a derribarla en el pasado, se limitaron primero a sellarla. Luego a rodearla y encerrarla en lo profundo de una gran zona verde. Y luego construyeron altos edificios, como centinelas gigantescos, que vigilaban la pequeña y oscura casa, encerrada en si misma y oculta entre centenarios árboles.
Y a pesar de estas pequeñas muestras de actividad que da la casa. El verdadero horror, no se manifiesta abiertamente. Se oculta en los cimientos de la casa misma. En los antiguos cimientos de mil años atrás. Solo se muestra como una pestilencia que surge de las escaleras que llevan al sótano. A duras penas contenido por los sellos de los sagrados pilares que sostienen la estructura. El antiguo gusano se remueve, ciego, en su eterna oscuridad, esperando la noche final, en que los sellos serán rotos por manos inocentes. Y este acto, esparcirá el dolor y el fuego del fin de los tiempos de la subespecie que es el hombre. Que será sustituido por la antigua raza de los Yiggnughsharat, que perviven en lo profundo de las estrellas mas pálidas y lejanas.

En memoria de H.P.L

Juan José.
Buenas noches a todos :-)