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miércoles, noviembre 16, 2005

HORAS MUERTAS

Si, os voy a contar algo.
Tenemos tiempo de sobra hasta que me carguen la mercancía.
¿Si alguna vez me ha pasado algo “raro” en la carretera? Pues la verdad, es que si.
Y no, no fue algo como eso que cuentan algunos de la chica que se te aparece en la cuneta y te hace dar un volantazo de cojones para no matarla por segunda vez, no… no fue eso… Al menos no fue así…
Venia yo de hacer un envío desde Hamburgo hasta La Sallex. Y lo cierto, es que estaba cansado de conducir.
Tenía un día de ventaja, ya que había podido entregar los paquetes el día antes de la fecha señalada. Eso me daba la ocasión, de volver a España de una forma mas tranquila. A las dos horas de salir de Hamburgo, empezó a llover a cantaros. Me metí por la autopista AP-7 para ahorrarme los atascos y a los veinte kilómetros llegué a un desvío por obras.
La lluvia caía con tanta fuerza, que apenas podía ver a cincuenta metros del morro del camión. Después de conducir durante cinco minutos por una carretera secundaria llena de baches, me metí de nuevo en la autopista… o eso pensé.
Bueno, lo cierto, es que se hacía la hora de cenar. Así que decidí parar en la primera área de servicio que encontrara. La lluvia seguía cayendo con fuerza, y los limpia parabrisas apenas daban a basto… Vi un cartel, que anunciaba que faltaban mil metros para la entrada a un área de servicio, así que moderé todavía mas mi velocidad y me desvié ligeramente a la derecha.
Se accedía al área por una suave pendiente que desembocaba en un enorme parking para camiones y otro mas pequeño para turismos. Y la verdad, aquello estaba a rebosar.
Esto en un principio no me extrañó, puesto que con el agua que estaba cayendo, era normal que muchos conductores no se atrevieran a continuar su camino bajo la fuerte lluvia.
Encontré un hueco para aparcar, entre un enorme MAC de color amarillo y una autocaravana.
Cogí mi cartera, mi chaqueta impermeable y bajé del camión.
Bajo la fuerte lluvia, me encaminé con paso rápido hacia las luces del restaurante.
Deseaba el calor de un reconfortante plato de sopa caliente, un café y un par de cigarrillos viendo las noticias de la noche…
Tiré de la puerta y fui recibido por una agradable tibieza… y por el silencio mas absoluto.
Desconcertado, miré hacia el aparcamiento. Deberían haber mas de sesenta vehículos, entre coches y camiones. Solo se escuchaba en sonido de la lluvia sobre el tejado y el constante ronroneo de los motores de las cámaras frigoríficas.
Me acerqué al mostrador y miré tras el.
Nadie.
El salón del restaurante, estaba totalmente vacío pero reparé en un detalle que me inquieto sin saber por que. Sobre una mesa con un mantel impoluto había un cenicero. Y en el, un cigarrillo todavía humeante. La boquilla, estaba coloreada por lo que parecía lápiz de labios. Por lo de mas, todo parecía en su sitio. Todo era normal… pero no había nadie.
Muchas veces he visto programas de esos de cámara oculta. Donde gastan bromas de mejor o peor gusto al infortunado de turno. Pues bien. Desde que entre en el local, supe que esto no era una broma. Había algo… no sé, algo… malo.
Algo malo en el ambiente, en la forma en la que estaban desplazadas las sillas de algunas mesas, en la manera en que alguien se había dejado tres bolas por lanzar en una máquina del millón que había cerca de la entrada principal…
Todos los detalles, que al principio me pasaron inadvertidos danzaron en mi cerebro. Aquí había pasado algo malo. No extraño, si no malo… maligno, sería la palabra que podría definirlo.
Entonces lo olí. La nariz se me irritó y los ojos se me llenaron de lágrimas. Apestaba a lo que mis tías en su casa del pueblo tiraban en las esquinas de la casa, para que los perros no orinaran en ellas.
Una de ellas decía que no era solo por los chuchos, si no para alejar a otras malas bestias… que podrían rondar la casa.
Era el mismo olor, pero…como recalentado. Una miasma horrorosa y totalmente fuera de lugar. Y sin embargo, había otros olores mucho mas agradables bajo aquel edor. Rosas, mazapán… incluso canela…
Cada vez mas asustado, fui caminando hacia la salida. A medida que me acercaba, estaba cada vez mas seguro de que estaría cerrada. Que alguien a quien no podía ver, habría cerrado las puertas… para no dejarme salir de allí.
Con las manos temblando, empujé la puerta…
Y salí a la lluvia…
El parking esta sumido en tinieblas. Las luces estaban apagadas, y el parking solo estab iluminado por el resplandor del restaurante. De todas maneras, mi camión no estaba muy lejos y lo podía ver desde donde me encontraba. Avancé por las filas de coches sin mirar atrás. Intentaba mantener la mirada fija en mi vehículo.
El cielo se rasgó con un relámpago cuando estaba a menos de cinco metros de mi camión, el repentino resplandor, me hizo mirar hacia la derecha, medio deslumbrado.
Entonces, cuando se me aclaró la visión, pude ver los coches.
Había gente en su interior. Me miraban.
Me quede helado. Sin poder moverme de donde estaba y sin que me importara la lluvia que se me filtraba por la espalda.
Por las enormes ventanas del restaurante, podía ver a una multitud agolpada tras los cristales.
Mirándome. Sin moverse.
Entonces, mis pies reaccionaron. Me di la vuelta y literalmente, salte dentro de mi camión.
Puse el seguro en las puertas. Y entonces, sin saber por que, supe, que si encendía las luces del camión, tal vez nunca saliera de ese sitio con vida. No se, mas que presentimiento, fue una certeza.
Siguiendo mi instinto, avance lentamente entre las filas de coches aparcados.
Podía ver como la gente de los coches, movía la cabeza para seguir mis movimientos.
No lo creeréis, pero había mas coches de los que me habían parecido en un principio.
Tardé casi veinte minutos en encontrar la salida del parking. Aquello era enorme. Mas de lo que me había parecido cuando llegué.
Solo podía guiarme en la oscuridad con la luz de los relámpagos y con un extraño fulgor azulado que provenía de la niebla que cubría el suelo.
Por fin. Vi la salida. Subí por la rampa y a unos doscientos metros, me incorporé a la autopista. Entonces, encendí los faros.
Puede que los encendiera demasiado pronto, por que lo que vi. Todavía me cuesta creerlo. Pero lo vi.
Circulaba por un túnel de niebla. Y entre la niebla que envolvía la autopista se formaban cuerpos y rostros. Unos enormes y otros pequeños. Todos parecían aullar antes de fundirse en otros nuevos.
Entonces, cerré los ojos, y aferré con fuerza el volante. En ese momento, sentí como el asfalto de la autopista, cambiaba bajo las ruedas del camión. Era como si flotara.
Un tremendo bocinazo tras de mí, me los hizo abrir de nuevo.
Dolor.
Estaba aprisionado en la cabina del camión. Ante mí, pude ver varias columnas de humo. Un accidente en cadena.
Tardaron casi una hora en sacarme, prácticamente ileso del amasijo de hierros de mi camión.
El cinturón y el airbag, me habían salvado.
Eso, y que después de embestirme por detrás un camión cisterna lleno de cereal, en vez de estrellarme contra el vehículo que tenía delante. Mi camión salió despedido hacia el arcén. Donde volcó parcialmente.
Pero ahora viene lo extraño de veras. Lo que me ha estado quitando el sueño muchas noches y lo que ha hecho que jamás me duerma al volante.
En ese accidente murieron mas de cien personas, y se vieron involucrados ciento veinte vehículos.
Poco tiempo después, pude hablar con varios supervivientes. Todos contaban historias trágicas. De seres queridos muertos entre los coches aplastados. De dolor y perdidas irreparables. Pero uno de ellos, me contó que durante el tiempo que estuvo aprisionado en su coche, soñó.
Soñó con un lugar. Un área de servicio en la que no había nadie. Me contó que fumo un cigarrillo mientras esperaba… algo… Entonces lo despertaron los golpes de los bomberos al tratar de sacarlo del coche y el dolo sustituyó al sueño.
Eso me dio mucho miedo… las manos me temblaban cuando lo contaba. Pero yo no dije nada. Creo que hice bien. No se por que.
Solo el pensar por donde caminé esa noche, hace que se me pongan los pelos de punta. Han pasado tres años de eso. Podéis creerlo o no. No me importa.
Queríais una historia rara. Aquí la tenéis…







domingo, noviembre 13, 2005

Abandomoviez

Muy buenas. Estoy Publicando varias de mis historias en esta pagina web. http://www.abandomoviez.net/index2.php .
Esta pagina me encanta. Están comentadas casi todas las películas que no me dejavan ver de pequeño.
Mis historias se publican en el foro relatos. Para acceder a el, hay que registrarse. La verdad, es que merece la pena.
Gran pagina.