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miércoles, mayo 31, 2006

Casos y Cosas


Una vez me contaron una historia.
Inquietante como las haya y ciertamente extraña. Ocurrió hace muchos años y no puedo precisar fechas, pero si que fue poco después del final de la guerra civil. No se exactamente cuando.
Un grupo de mujeres se dirige a su casa, después de haber estado todo el día trabajando en la recogida de algarroba. Una de ellas, se retrasa del grupo ya que se ha dado cuenta de que a una de sus alpargatas de cáñamo, se le ha soltado la cinta que la une al tobillo.
El grupo no se da cuenta de su ausencia hasta que no han pasado por una curva del camino, que esta a unos cincuenta metros.
Llegadas a ese punto, dan una voz y llama a la mujer que se ha retrasado. Esta les contesta, explicandoles que le ha pasado, y las mujeres la esperan sentandose a los lados del camino.
La mujer ha conseguido unir la cinta de nuevo a la alpargata y se la esta atando.
Cuando se pone en pie y mira al frente, se queda helada.
En medio del camino, a unos pocos metros de ella, hay un enorme macho cabrío de color negro que parece mirarla fijamente.
Ella, avanza hacia el animal, para intentar cogerlo. Ya que supone que es de un corral cercano que hay en la ladera de la montaña, no muy lejos de allí.
Cuando esta apunto de tocarlo. El animal, se pone en pie sobre sus patas traseras y con voz humana, la llama por su nombre tres veces y le dice, que corra a su casa, que su marido ha vuelto muy enfermo de trabajar y se esta muriendo...
Dicho esto, el animal, desaparece entre la maleza... y la mujer llama a voz en grito a sus compañeras.
Estas aparecen a la carrera por el recodo del camino. Y tras ellas, viene el alguacil del pueblo.
Cuando llegan a su lado, ven que la mujer esta llorando y muy asustada.
Una de ellas la llama por su nombre, y le dice que el alguacil tiene algo que decirle.
Las mujeres rodean a su compañera mientras el alguacil, le comunica que su marido ha sufrido un accidente en el campo mientras trabajaba empacando maleza.
La mujer en un primer momento no dice nada y no explica a sus compañeras por que estaba llorando cuando llegaron a su lado.
Se arregló la ropa y el grupo se apresuró hacia el pueblo.
Al llegar, el marido de la mujer, estaba muy grave. Ya que bajando el haz de maleza de la montaña, perdió pie y cayó varios metros rodando ladera abajo.
La mujer, atendió a su esposo en lo que pudo y se puso a rezar junto a su cuñada al lado de la cama de su marido.
Al día siguiente, cuando el medico volvió para comprobar como estaba el hombre, se encontró que este ya había recuperado el sentido y estaba mejorando.
El hombre se recupero por completo de sus heridas y la mujer no contó lo ocurrido hasta mucho tiempo después.
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Estas historias son muy comunes. Si bien en animal que se parece no es el mismo, ya que estos varían. Pueden ser conejos parlantes, o gallinas que hablan con la voz de personas fallecidas. Tan bien puede variar el final. Pero el sentido siempre es el mismo.
Advertir de una desgracia que ya ha ocurrido o que va a ocurrir de forma inminente.
Hay muchas variantes de misma historia. Y que esta sea una especie de leyenda urbana, no deja por ello de tener cierto encanto ¿no?.


Ala, buenas noches.

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