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jueves, febrero 18, 2010

Los días que fueron.

Ayer algo de mí, se fue.

Tal vez fue el viento que agita las cortinas de mi habitación, abierta a la noche, el que arrancó las hojas necesarias del libro de mi vida. Haciendo que el orden natural de las cosas, perdiera la cuenta de mis días y mis noches. Desperté y ya no estaba eso que me había hecho humano. Supe que de alguna forma había muerto y que a pesar de todo podía seguir pensando, sintiéndolo todo como nunca lo había hecho antes.

Tenía las manos y los pies fríos, un sudor helado en mi frente y una vaga sensación de sed y con ganas de tomar algo caliente, que hiciera entrar en calor mi cuerpo. Ingenuamente, pensé en calentarme un poco de sopa, pero no se si me sentaría bien. No en mi estado actual.

Mi habitación da al mar y por la ventana entra la suave brisa que ayuda a enfriar el sofocante aire de mi cuarto. Pero el calor, ya no me molesta, de hecho apenas lo noto y no sirve para calentar mi cuerpo. Exteriormente en mi, no hay nada diferente, sigo siendo igual, el mismo tipo anónimo que se mueve entre los demás, no soy ni mas alto, ni mas guapo. Sigo siendo la clase de tipo que miras cuando vas en el metro, solo por que no hay nadie mas en el vagón al que mirar y aun así, dejas de fijarte en el por que no tiene nada interesante. Anónimo y aburrido.

Creo que eso va a ser muy útil a partir de ahora. Llevo tiempo deseando ser diferente, tener algo que me haga especial ante los demás. Algo que haga que los demás me miren con admiración o, por que no, con horror. Bobadas. Prefiero seguir como estoy.Tantos años pasando desapercibido, te hace tener tiempo para observar a la gente y ver su mezquindad. Con el tiempo, acabas por odiarlos o temerlos a todos, ya que no hay nadie, ni si quiera yo, que se salve de la quema, por sus buenas obras o por su actitud con los demás. La verdad es que tampoco soy un santo. No me justifico, nada mas lejos de mi intención. Solo digo que el anonimato, es una bendición. Te permite ver las cosas como son en realidad.Solo ahora lo comprendo.

La vida, ha decidido darme un premio. Un regalo, con la forma de unos dientes afilados en mi boca que puedo mostrar a voluntad y un corazón que dejó de latir hace tres días, doce horas y treinta y dos minutos mas o menos.

Con la inmortalidad.

¿Como he llegado a esto? No lo se. No he hecho un pacto con Satán, no me ha mordido otro vampiro… Simplemente me desperté siendo como soy. Nunca me había sentido mejor, tan lleno de vida. Siendo tan consciente de lo que me rodea.

Lo último que tome antes de ser un vampiro, fueron unos cereales con leche fría, mientras veía el clásico desfile de muerte y dolor en las noticias. Me acosté temprano y caí en un sueño sin sueños, hasta que algo me despertó. Creo que fue mi último aliento como humano, al salir de mis ahora secos e inmóviles pulmones.

Paso mi lengua por mis agudos dientes, parecen pequeños y afilados puñales. Noto un pequeño orificio en la punta de los mismos, supongo que ahora comeré por ahí. Floto sobre mi cama a un metro de altura mas o menos, la primera vez, fue difícil controlar el vuelo, pero aprendo rápido. Me dejo flotar, mecido por la brisa.

Noto el pulso de la noche en mi cerebro y me dejo arrullar por el. No creo que eche de menos mi antigua vida. Mañana por la tarde, a primera hora, cuando el sol se ponga, ordenaré todos mis asuntos. Visitaré a un abogado, para dejarlo todo bien atado. Llamaré a mi trabajo para despedirme. Y no echaré en el a nadie de menos y nadie me echará a mi.

No me pregunto como he llegado a esto. Para mi es un don del cielo, aunque tal vez por lo que haga a partir de ahora vaya al infierno. Tampoco me preocupa demasiado. Mañana después de poner en orden mis asuntos saldré a alimentarme por primera vez, estoy ansioso de probar mis nuevos “poderes”. Se lo que hay que hacer y se que tengo la voluntad y la capacidad de hacerlo. Matar a un ser humano nunca me ha preocupado. Ni si quiera cuando yo era uno de ellos.

Pero curiosamente ahora que estoy muerto, me siento mas vivo que nunca. Y aprecio la vida como nunca lo había hecho. Me moveré entre ellos, alimentándome de algunos, sin dejar huellas ni cuerpos. He de ser discreto si quiero tener una larga y próspera existencia.

Anónimo. Esa es la palabra.

Alguien dijo una vez, que el hombre es un lobo para el hombre, es totalmente cierto… solo, que no soy lobo, Soy un Vampiro.

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Acabo de revisar este cuento. Creo que ahora ha quedado mas redondo y mejor escrito. A mi entender, vamos. ;-)

Un cuento raruno de vampiros… No se… tal vez saque algo bueno de esto para un historia mas larga y elaborada.

Un saludo a todos los que hay. Y hasta pronto.

lunes, febrero 01, 2010

Un año mas…

En fin señores un año mas. Como siempre prometo y cumplo lo que cumplo. Dentro de poco habrá algunas novedades en el blog. Ya veremos cuales, pero pienso revitalizar un poco todo esto, que lo tengo muy muerto. Pero como siempre, se hará lo que se pueda.

Un saludo a todos.